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Asamblea General Ordinaria 2021

Algunos de nuestros miembros de Junta Directiva 2020 – 2022

El pasado 24 de marzo a las cinco y media de la tarde, celebramos junto a miembros fundadores, miembros de junta directiva, algunos ex alumnos y padres de familia nuestra Asamblea General Ordinaria 2021. La actividad se llevó a cabo en la sala de proyecciones de séptimo grado del Colegio Centro América, respetando todas las medidas de bioseguridad y distanciamiento social requeridas en estos tiempos de COVID-19.

 

Reporte Financiero 

El Sr. Alberto Lanuza, hasta entonces tesorero de Fobeca, presentó el Informe Financiero de la Fundación del 1 de enero al 31 de Diciembre del 2020. El informe financiero del año fiscal 2020 refleja un total de ingresos por donaciones de $ 73,150 y un total de egresos de $ 80,784 de los cuales el $ 56,237 corresponden a la inversión en educación de los becarios y $24,547 corresponden a gastos administrativos varios de la Fundación. Explicó que si bien los cambios en activos netos del 2018, 2019 y 2020, presentan un pequeño margen negativo entre ingresos y egresos, Fobeca esta cerca de alcanzar el punto de equilibrio.

 

 

Becas acumuladas

En su intervención, el presidente de Fobeca Sr. José Antonio Baltodano, mencionó que en sus diecisiete años de existencia, Fobeca ha logrado acumular un total de 80 estudiantes que han sido beneficiados con el programa de becas a secundaria en el Colegio Centro América. Un total de 11 nuevos becarios fueron elegidos para iniciar sus estudios en el CCA este 2021, sumando un total de 41 becarios activos, actualmente.

 

Promedio Académico 2020

Asimismo, el Sr. Baltodano presentó el cuadro de calificaciones comparativo entre el promedio global de los estudiantes de secundaria en el CCA en el año 2020, de 89.7%; versus el promedio global de los becarios de Fobeca el mismo año, siendo de 94.8%.

 

Palabras de agradecimiento de ex becario Kevin Salinas

Kevin Salinas ingresó en el 2012 al Colegio Centro América como becario Fobeca. Había estudiado la primaria en el colegio Experimental México de Managua. Actualmente, Kevin está realizando sus pasantías en GECONSA (Gerencia de Construcciones, S.A) y finalizando su último semestre de Ingeniería Civil en la Universidad Americana UAM.

 

Elección de Nueva Junta Directiva 2020-2022

Finalmente se votó y eligió a la nueva Junta Directiva de Fobeca quedando de la siguiente manera: 

Presidente
• José Antonio Baltodano Cabrera

Vicepresidenta
• Claudia Neira Bermúdez

Tesorera
• Elaine Miranda

Secretario
• Juan Ignacio Martínez

Directores Suplentes

• Theodulo Báez • María Nelly Rivas • Rossana Baumeister • Carlos Fernando Chamorro • P. Iñaki Zubizarreta s.j. • Roberto Porta • Samuel Zepeda Genie • Xavier Largaespada • Nidia Báez.

Vocales
• Padre Silvio Avilez s.J. (rector del CCA)
• Gerardo José Baltodano González
• Jaime Montealegre
• Winston Lacayo Vargas
• Arlen Vallecillo Vega

Fiscales
• César Delgadillo
• Adolfo Chamorro Téfel

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Una familia CCA gracias a Fobeca

José Mariano junto a su madre Marian

Marian Maradiaga es, probablemente, una de las madres de familia de Fobeca que más involucrada ha estado en todas las áreas de la formación integral que recibió su hijo José Mariano durante sus estudios en la secundaria del Colegio Centro América. En esta entrevista, ella comparte con agradecimiento y orgullo su vivencia.  

Los costos del CCA valen cada centavo

Para nosotros fue una bendición porque recuerdo que José Mariano había ido al CCA durante un año que hubo unas competencias a nivel de colegios y él me dijo:
–Mamá, ese colegio me gusta, es bonito, es grande–.
Entonces nosotros nos dimos cuenta de la convocatoria a las becas Fobeca, investigamos por internet y le dijimos:
–Bueno, si querés aplicar hacelo porque es la  única forma de que podás entrar–.
Todos conocemos los costos del colegio, que vale cada centavo, quiero aclarar, pero no estaba en nuestras posibilidades pagar esa mensualidad.

Fue una bendición también porque él [José Mariano] se esforzó. No sólo fue el empuje que nosotros como padres tuvimos en apoyarlo y que aplicara, sino que él se esforzó. Para nosotros los becados, y para muchas personas, el Colegio Centro América es uno de los mejores colegios de este país, porque de una forma integral va educando a nuestros hijos. Lo mejor para mí es que los hace pensantes. Son muchachos que pueden dar mucho, les enseñan a desarrollar y conocer las capacidades que ni ellos sabían que tenían.

Magis es una palabra latina típica de la espiritualidad Ignaciana que significa «más». Es decir, dar el máximo en todas las acciones que realizamos. En 2019 José Mariano fue seleccionado para ir al Campamento Magis en Panamá, junto a un grupo de estudiantes destacados en temas como liderazgo, creatividad, espiritualidad, pasión, etc. 

Al bachillerarse en 2020 recibió la medalla al mérito por haber obtenido excelencia académica durante los cinco años de secundaria en el CCA.

 

“Nosotros hoy, con mucho orgullo, podemos decir que nuestro hijo fue uno de los mejores bachilleres y está completamente listo para cualquier universidad”.

Mensaje a los donantes

Una familia CCA gracias a Fobeca

Su segundo hijo, Andrés, también estudia la secundaria en el CCA, cursa 8vo grado. Aunque aplicó, no logró clasificar para las becas de Fobeca. Sin embargo, consiguieron fondos privados por fuera que posibilitan sus estudios. La experiencia del hermano mayor, cabe resaltar, fue su principal elemento motivador.

Su tercer hijo, Enmanuel, sí logró ingresar a 7mo grado al igual que José Mariano, por medio de Fobeca. Su examen de admisión ha sido de los mejores resultados obtenidos.

“Hemos tenido la dicha de tener hijos bien aplicados que les gusta el estudio, mantener buenos promedios. Esto no necesariamente es algo que los niños lo traen. Tiene mucho que ver el acompañamiento que nosotros como padres les damos. Incentivarlos a que descubran en lo que son buenos”.

Enmanuel estaba un poco temeroso de que le sucediera lo mismo que a su hermano Andrés, pero le dije:
No te podes adelantar a los hechos, tenes que intentarlo y lo vas a lograr–. Gracias a Dios quedó y se nos otorgó media beca por parte de Fobeca. Para nosotros es una gran ayuda, él está feliz con el colegio. –Y es que el colegio es bellísimo–, dice con emoción. Cuenta que el mismo Enmanuel puso en un post: –Si pude con la admisión al CCA, puedo con todo–, ríe.

Para nosotros, los que no podemos pagar la totalidad de la colegiatura, no se trata sólo de la infraestructura y la reputación del CCA.  Hay tantas referencias, y cuando ya estás adentro te das cuenta de que lo que comentan fuera se queda corto a lo que en realidad preparan a los muchachos. José Mariano era súper tímido y ahora da gusto verlo como se desenvuelve.

Enseñar con el ejemplo

A mí en lo particular –dice Marian–  me encanta participar en todo. Me encanta apoyar porque el apoyo no es sólo monetario, es de tiempo, de ideas. En mi primera experiencia con José Mariano participé en juntas directivas e hicimos muchas cosas. Considero que aunque nuestros hijos sean aplicados nosotros estamos ahí detrás porque creo que con el ejemplo es que uno logra enseñarle más a los hijos. Yo siempre les he dicho a los tres: –¿cuántos niños quisieran tener una beca como la que ustedes tienen?, y no pudieron; entonces las oportunidades hay que aprovecharlas–.

“Estamos muy agradecidos con Fobeca por habernos dado la oportunidad de que los muchachos fueran parte de ella”.

Un padrino extraordinario

¡Uy! Estamos súper agradecidos, ¡el mejor padrino del mundo! Samuel Zepeda tiene un corazón gigante. Él platicaba bastante con José Mariano, intercambiaban mensajes, llamadas. Él lo apoyó bastante, le regaló su computadora, le patrocinó cursos de alemán en la UCA. Le dio la oportunidad a mi hijo de tenerlo como pasante en su empresa Zegesa durante un mes y lo puso a hacer de todo. Aprendió sobre ventas, a hacer cotizaciones, tantas cosas que desconocía. Samuel es un hombre tan profesional y tiene un corazón de oro. Le contaba a José Mariano su historia, cómo inició su negocio. Es un visionario y un gran trabajador. Él es un buen ejemplo de padrino.

 

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UNA VIDA LIGADA AL COLEGIO CENTRO AMÉRICA

Padre Silvio Avilez s.j. Rector del CCA

Alumno, docente y rector
El año escolar 2021 estrenó la llegada de un nuevo rector en el colegio Centro América. Se trata del P. Silvio Avilez s.J., ex alumno y ex docente de filosofía. Aunque su nombramiento como rector se dio en el 2020, la pandemia del COVID-19 aplazó su regreso al país y, por ende, su incorporación a la rectoría del colegio. 

 

La influencia de la educación ignaciana
El Padre Silvio estudió en el CCA desde kinder (3er nivel) hasta su bachillerato en 1987. Su papá, el reconocido Dr. Álvaro Avilez Gallo q.e.p.d., también fue ex alumno del colegio Centro América de Granada. Junto al Padre Silvio, sus tres hermanos también se formaron en estas mismas aulas. No es de extrañar, pues, la enorme influencia que la educación ignaciana ejerció en su vida desde niño, tanto en el colegio como en el seno de su hogar. Por eso, un año después de su bachillerato, decide ingresar a la compañía de Jesús a iniciar su camino al sacerdocio. Finalmente, en el año 2001 se ordena sacerdote jesuita en la capilla del colegio Centro América. Veinte años después se convierte en el actual rector del colegio.

 

Evolucionar para mantener la calidad
Sereno y pausado al hablar, humilde y amigable en cada una de sus intervenciones, comenta que su principal objetivo como rector es mantener la calidad de la educación que ha caracterizado al colegio durante sus más de 100 años desde su fundación, ahora sumándole el desafío que implican las clases en línea y los cuidados a mantener en estos tiempos adversos de pandemia. Afirma que aunque los ex alumnos suelen recordar con nostalgia el CCA de sus respectivos años, el colegio debe evolucionar y así lo ha hecho, para adecuarse a los cambios y hacerle frente a los retos de la educación del siglo XXI. 

El legado histórico del CCA
Uno de los proyectos que le gustaría llevar a cabo, menciona, es construir una especie de museo del colegio que refleje su historia y rinda tributo a su legado. Un espacio donde alumnos y ex alumnos puedan recorrer las distintas épocas del CCA, recordar a los docentes y jesuitas que más les influyeron y rememorar con cariño sus tiempos de colegio. 

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Yo soy lo que hice en el Centroamérica

El Ing. Marenco, cariñosamente conocido como Nicho, entró al Colegio Centro América en 3er grado y se bachilleró en 1963. Estudió en la modalidad de externo al ser originario de Granada. Cuenta que en aquellos años, había una diferencia entre los internos que vivían tiempo completo en las instalaciones del colegio y aquellos que, como él, iban a comer y dormir a sus casas. Sin embargo, y en sus propias palabras: “había un espíritu de cuerpo muy grande en el colegio, muy unido. Yo no recuerdo haber pasado ni en la universidad ni en ningún centro de trabajo u organización a la que haya pertenecido, que se haya creado un grupo tan cohesionado. Al día de hoy, después de 53 años de habernos bachillerado, nos reunimos todos los meses para celebrar el cumpleaños de alguno de nuestros compañeros. Siempre estamos pendientes el uno del otro”. 

Este sentimiento de pertenencia y unidad es compartido por un gran número de exalumnos de diferentes generaciones y probablemente sea un factor diferenciador de nuestro colegio en relación a otros, ¿cómo cree usted que se han logrado incrustar estos valores en los bachilleres CCA?

Ing. Dionisio Marenco CCA Prom ’63

Creo que en parte se debe a la formación jesuita  de muchísima disciplina, muchísimo rigor, orden, y eso obviamente te va creando un estado mental cuasi militar. Nosotros teníamos que estar formados en fila a determinada hora marchando para tal lado a tus clases, los horarios de recreo eran muy estrictos, si hacías alguna alteración al orden te castigaban incluso físicamente.

Creo que la calidad de los profesores es muy importante. Nosotros tuvimos profesores con un nivel como para ser catedráticos universitarios, como el padre Caballero, el padre Zubizarreta, el padre Moreno, el padre Otazo, el padre Miguel. Gente que había tenido cursos superiores en España y eran profesores de secundaria, entonces la diferencia es enorme pues teníamos docentes graduados de universidades europeas.

Yo disfrutaba mucho la clase de Literatura del padre Caballero porque en realidad era una cátedra maravillosa. Pero también me gustaba la Física que daba Zubizarreta, la Química que daba el padre Moreno, en general las ciencias exactas, las matemáticas que daba Pancho López y al final me decidí por una carrera en ingeniería. El padre Caballero me reclamó y me dijo que por qué iba a estudiar eso si era el mejor alumno en Literatura pero esa fue la elección que tomé.

Toda la formación estaba orientada hacia la excelencia. Uno debía ser excelente en todo, en todas las materias y en todas las actividades en que uno se involucrara.

Fuera de lo académico, ¿qué otras actividades eran parte integral de la formación en sus años en el CCA?

La dinámica mas fuerte era, quizás, el deporte. Había de todo: fútbol, béisbol, baloncesto y en diferentes categorías. Había unos que eran casi de primera división como el equipo de futbol que competía con el Salesiano, el Pedagógico de Diriamba. También teníamos una liga que se llamaba “La quebranta huesos” esa era de los mas charrulas. En esa jugaba yo (ríe) y era masajista del equipo de béisbol también. Para poderme meter a la liga centroamericana me disfrazaba de masajista y me iba con el equipo para El Salvador.

Todos los días había que practicar. Había entrenadores, por ejemplo Portobanco, que era el manager del equipo de Granada y era también el entrenador del equipo de béisbol del Centroamérica. Además, como los curan eran españoles y en España el fútbol es un deporte nacional, casi todos eran jugadores de primera clase. Tenían entrenamientos muy buenos.

En general, ¿cómo recuerda sus días en el colegio?

El ambiente era de «mucha jodedera”, pues, como se dice popularmente. Pero no había eso que ahora llaman bullying. Nos dábamos las bromas normales entre compañeros. Yo no siento que haya habido un ambiente opresivo por el rigor de la disciplina en el colegio pero sí teníamos que respetar las normas y los horarios. En ese sentido los internos la sentían más que nosotros. Yo como externo podía ir al lago con mi familia los fines de semana, pero los internos, teniendo el lago en frente, no podían salir de los muros del colegio porque había cantinas mas o menos cerca y era peligroso. Y sin embargo, siempre hubo sus cuantos bandidos que se escapaban.

¿Cómo se establecían las distinciones académicas entre los estudiantes?

Cuando nosotros nos bachilleramos al mejor alumno se le llamaba Primer Bachiller. Pero antes de nuestra promoción, al primer puesto por se le llamaba Emperador Romano, al segundo Emperador Cartaginés. Al tercer puesto Cónsul Romano y al cuarto Cónsul Cartaginés. No sé de dónde inventaron eso, como si los romanos eran más importantes que los cartagineses. El mejor alumno de la promoción tenía el título de Príncipe Perpetuo, pero eso se eliminó el año de nuestra promoción.

¿Cuál fue el momento que recuerda con mayor alegría?

Creo que fue cuando me bachilleré porque fue un momento muy solemne. En aquella época bachillerarse era casi como estarse doctorando. Ibas de esmoquin, subías con tu mamá a recibir el título, era una ceremonia súper solemne pues, y ser bachiller en aquel tiempo era una distinción bastante grande.

¿Cómo influyó en el resto de su vida la educación que recibió en el CCA? 

Yo soy lo que hice en el Centroamérica, después ya no aprendí nada (ríe). El Centroamérica para mí es mi formación, mi espíritu de cuerpo, lo que yo recuerdo de mis amigos. Ya en la UCA, aunque es jesuita también, me tocó estudiar en una época políticamente muy turbulenta, desde ahí participamos muy activamente en la Unión Opositora, el 22 de Enero, las carceleadas, las perseguidas, entonces no disfrutábamos el ambiente académico, estábamos más metidos en la lucha política. En cambio el colegio era como una jaula de oro que te permitía aislarte y concentrarte en tu propia formación.

¿Cuál era su apodo?

A mí me decían Tribilín porque era flaco y dundo.

Lista de APODOS

  • Victor Gabuardi: El Culeco
  • Ricardo Cerda: El dormido (porque tenía los ojos caídos)
  • José Angel Buitrago: Chichimeca
  • Eduardo Bermúdez: Pernambuco
    Hay otros apodos más vulgares que no puedo decirte (ríe a carcajadas)
    Los curas también tenían apodos:
  • P. Amando López: La piocha (tenía una gran narizota)
  • P. Moreno (profesor de Química): Hipoclorito
  • P. Pedro Miguel (profesor de Francés): quatre-vingt-dix-neuf
  • Hno. Montuenga (encargado del bar): El Pirata Montuenga (porque era medio renco)

Después de un gustazo un reglazo

Recuerdo que cuando cumplía años alguien, escondidos nos íbamos en recreo a la piscina y lo echábamos al agua con todo y ropa. Pero en esa echada al agua nos íbamos todos también. Entonces había un parlante muy grande en el frontón de la mediana desde donde nos llamaban: “remojados y remojadores a la prefectura”.
¡Ay mamita! Ya sabíamos que íbamos castigados. El castigo era que llegabas, extendías las manos y te pegaban un par de reglazos. Luego a clases todo el mundo.

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