Hellen LPLa mejor herencia que se puede dejar a los jóvenes es la educación. Tenía 11 años y me preparaba para aplicar a una beca en el Colegio Centro América. Tenía que estudiar para seis exámenes de admisión, no fue nada fácil, le dediqué tiempo, esfuerzo y  voluntad, era  una meta que quería cumplir. Leer más

 

Entró al CCA en 2006 y se bachilleró en 2010. Estudió Derecho carrera que culminó en 2015

Fitzgerald Róger Wilson Carballo

 

Haber sido bendecido con una beca en el CCA fue quizá la mayor experiencia de vida que hasta ahora he tenido. Recuerdo la emoción al realizar los exámenes de admisión, el apoyo de mi madre y de la familia del CCA, de la cual forma parte FOBECA, a través de los cinco años que estuve ahí.

Ingresé al Colegio en 2006. La enseñanza es inigualable e inolvidable; más que solo profesores tuve maestros cuyas lecciones no puedo olvidar. Hice amigos, mis mejores amigos, con quienes el día de hoy sigo conversando acerca de nuestras experiencias, y todo ha sido grato. Los estudios de secundario culminaron en 2010.

En 2015 terminé la Licenciatura de Derecho en la UCA y el día de hoy estoy trabajando en el call center más sólido de Nicaragua, brindando un servicio para los clientes de una institución financiera de Estados Unidos; y la formación, la historia, los momentos, que viví en el CCA, y los valores que el Colegio fijó en mí todavía me son de gran inspiración, para el trabajo y para la vida.

Entró al CCA en 2011 proveniente del Colegio Nuestra Sra. De Guadalupe de Fe y Alegría, y se bachilleró en 2015. Estudia Economía con una beca completa en la UCA.

Karla Molina

 

Para mí haber sido parte de la fundación Fobeca fue, además de una bendición, un camino hacia muchas puertas. Recuerdo cuando la directora de mi antiguo colegió anunció las becas, inmediatamente yo pensé: yo quiero esa beca, y con esfuerzo la conseguí. Sin embargo el mantenerla fue un reto mucho mayor, de enfoque constante a lo largo de cinco años. Uno de los mayores retos para mí fue acostumbrarme a los horarios. Las jornadas me resultaban largas y pesadas.

Añadido a esto el problema del transporte debido a que vivo en una zona bastante alejada y surgían actividades para las cuales no contaba con el recorrido. Pese a esto, hacer un pequeño esfuerzo siempre es recompensado.

Por otra parte, me apadrinó don José Adán Aguerri, un hombre muy accesible, generoso y a la vez exitoso, quien pese a sus ocupaciones dedicó tiempo para apoyarme. Creyó en mí desde el primer momento. Actualmente estoy cursando la carrera de Economía en la UCA, con una beca completa, la cual conseguí con el apoyo de mi padrino. Ahora la universidad es un nuevo reto pero en cambio éste es más llevadero, ya que a como dice el himno, el CCA “nos adiestra para el combate en el que triunfa ciencia y piedad”.