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Ser madrina es una invitación a servir

Sirama Juárez, comunicadora social de profesión, funge como Gerente de Circulación y Ventas del diario La Prensa. Emprendedora, es cofundadora de la empresa de Investigación de Mercados ‘SISA’. Esta ex alumna del Colegio Centro América, es madre y esposa además de una profesional exitosa. Pese a sus múltiples roles, no dudó en hacer tiempo para aceptar ser madrina de una becaria de Fobeca allá por el año 2015. En esta entrevista ella nos cuenta su experiencia como madrina de Mélida Zelaya.

¿Cómo ha sido tu experiencia como madrina de Fobeca?

Quiero comenzar agradeciendo tu aceptación a mi propuesta de darle a los becarios de Fobeca una charla sobre Inteligencia Emocional. Siempre he considerado que en los colegios de Nicaragua debería haber una clase que aborde estos temas que son tan importantes. Te quiero contar que al finalizar dicha charla una de las chicas se me acercó y me dijo: “gracias”.

Luego, recuerdo que nos tomaste una foto grupal y justo esa chica se ubicó al lado mío. Después vos me propusiste ser madrina de Fobeca y, para mi sorpresa al decirte que sí, mi ahijada resultó ser Mélida, la misma niña que se me había acercado para agradecerme. Desde entonces se produjo un profundo clic entre ella y yo. Creo que justo en ese momento empezó mi madrinazgo. Este rol me lo tomé bien a pecho. Conocí a su familia y todos ellos se hicieron parte de la mía. Ellos también me adoptaron. Yo me siento parte de la familia de Mélida así que no sólo gané una ahijada maravillosa, sino que gané el cariño de toda una familia.

Entonces, ser madrina de Fobeca implica donar parte de tu tiempo, de tu cariño, de tus ganas de servir. Pero, en recompensa uno recibe mucho más a cambio. No puedo explicarte el enorme agradecimiento que tengo por haberme propuesto ser madrina de Fobeca. Por eso este año no dudé en aceptar nuevamente el reto de un nuevo madrinazgo.

 

 

¿Mantenés aún comunicación con Mélida?

¡Sí, claro que sí! Ella ahora estudia medicina, cursa ya su segundo año en el Hospital Escuela Militar. Como en mi familia no hay médicos es una gran emoción saber que ella, mi ahijada, será mi primer pariente doctora.

El año pasado lamentablemente falleció doña Maritza -la mamá de Mélida- producto de cáncer de colon. Esta pérdida ha sido un duro golpe para todos. Sin embargo, este padecimiento de su madre fue lo que la motivó a estudiar medicina y justamente quiere especializarse en oncología.

Los 15 años de Mélida

Para los 15 años de mi querida ahijada, que celebramos el 30 de septiembre del 2017, yo solicité ayuda a mis amistades, compañeros de trabajo, etc. Todos ellos se sumaron a ser por así decirlo: “madrina del pastel”, “madrina del vestido”, “padrino de la música y el sonido”, “madrina de la decoración y de la mesa de dulces”, de esta manera fui involucrando a mi círculo en ese gesto de amor.

Estando en El Nuevo Diario conseguí que en la imprenta me regalaran la tarjeta de invitación que quedó preciosa. Es decir, impliqué a todo mi entorno y todos se sumaron a hacerle a Mélida una linda celebración.   

Ser madrina es un orgullo

Cuando Fobeca te comparte las notas académicas de tu ahijada (en mi caso), te da un gran orgullo ver sus logros. Cuando yo recibía sus calificaciones yo sentía que eran las de mi hija mayor, y ella siempre iba tan bien que me llenaba de emoción.

Yo tengo como filosofía de vida el servir. El “en todo amar y servir” que tanto nos inculcaron en el CCA. Cuando decidí ser madrina, esto fue un compromiso integral. Estas amadrinando a una familia entera, no sólo al becario. Ese intercambio de amistad, de amor, de compromiso, es recíproco. Uno cree que uno es quien va a dar amor, tiempo… pero uno termina recibiendo mucho más.

Yo nunca he sido donante monetaria de Fobeca, fui clara en ese sentido, que entonces no tenía los medios o las posibilidades, pero ser madrina o padrino es una gran forma de servir y contribuir. Recuerdo que cuando me invitaste a ser madrina, lo único que me solicitaste fue mi tiempo, y eso fue lo que di. 

«El tiempo vale muchísimo y uno debe estar dispuesto a darle tiempo a su ahijado. A servir con ese tiempo»

                                             

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