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«Después de la lluvia siempre hay un arcoíris»

 

Xochilt es una joven llena de dulzura, de fe y de optimismo. En el año 2015 ingresó al Colegio Centro América como becaria de Fobeca. Entonces tenía 12 años pero, pese a su corta edad, ya había tenido que hacer frente a la muerte accidental de su padre al precipitarse el helicóptero militar en las turbias aguas del lago Xolotlán.

En medio de su duelo, su mamá se enteró de las becas Fobeca y vio una oportunidad para sacar adelante a su hija.

—Los exámenes de admisión me sumaron estrés, —cuenta Xochilt. 
—Yo estaba muy nerviosa pero eran mas fuertes mis ganas de obtener esta beca porque sabía que cambiaría el rumbo de mi vida. Me esforcé mucho en prepararme.

La emoción fue inmensurable cuando se enteró que había obtenido la beca. —Fue el momento justo para dar gracias a Dios, —dice con ternura. 

¿Cómo fue el día en que tu papá falleció? ¿Cómo lo recordás?

Mi papá falleció el 20 de junio del 2013. Para mí fue muy duro. Tenía 9 años y él era mi todo, yo lo adoraba y lo continúo amando. Mi mamá estaba desesperada porque no tenía trabajo y vivíamos del ingreso que él llevaba a la casa. Yo estaba aturdida, no sabía qué hacer… En medio de toda esta tormenta mi mamá se enteró de Fobeca, y vio la oportunidad de brindarme una educación de calidad aún cuando nos habíamos quedado sin ingresos, sin posibilidad alguna de costear un colegio del nivel del CCA.

Como siempre hemos sido muy católicas mi mamá y yo, aceptamos la voluntad de Dios pues sabíamos que él no nos iba abandonar en esos momentos difíciles. Empezamos de nuevo. Vivimos un proceso de adaptación y de aceptación Cambiamos de casa, de estilo de vida. En un segundo todo se derrumbó. Sin embargo, a raíz de la muerte de mi papá nos unimos más como familia. A pesar de su deceso Dios siguió trayéndonos muchas bendiciones.

«Nos dimos cuenta que uno siempre se puede volver a levantar con la ayuda de Dios»

Yo siempre había sido buena alumna. Para mi papá mis estudios eran importantes y se llenaba de orgullo con mi desempeño académico. Por eso ahora pongo mi mayor esfuerzo en todo lo que hago, recordado cada una de sus palabras de aliento.

¿Cómo fue el día que hiciste los exámenes de admisión al CCA?

Ese día estaba llena de emociones y de nervios. Cuando vi el colegio no me imaginaba con el uniforme puesto, con amigas nuevas. Al ver los grandes salones pensé que había muchos alumnos y estaba impresionada por la belleza que miraba alrededor. Recordé cuanto escuchaba decir del CCA, que era uno de los mejores colegios, que muchos de sus bachilleres habían llegado muy lejos y supe que sería la mejor oportunidad para mí bachillerarme aquí.

El examen que más me costó fue matemáticas (ríe apenada). Fue duro ver salir llorando a varios de los que llegaron conmigo hacer los exámenes.

¿Cómo fue tu primer año en el CCA?

Me costó mucho. En mi colegio anterior no recibía una enseñanza tan rigurosa, la exigencia era menor. Me costaron todas las clases. Pero la adaptación me costó mucho menos. Tuve buenos compañeros, no sentí el rechazo de nadie. Al inicio no obtuve las mejores notas y me frustré porque antes siempre había estado en el cuadro de honor.

En todo amar y servir

En el colegio aprendemos muy buenos valores de amor y servicio a los demás. A devolver un poco de lo que hemos recibido.

«Es importante reconocer que hay personas que necesitan más que nosotros y es nuestro deber ayudarlos en lo que podamos, así como otros nos ayudan a nosotros»

¿Qué les dirías a los jóvenes que hoy están compitiendo para obtener una beca como la tuya?

Primero los quiero felicitar por su valentía. Les diría que tengan fe en Dios. Yo sé que es duro al inicio estar presionado o nervioso sin saber si van a lograr entrar. El consejo que les puedo dar, porque lo he vivido, es que nunca se rindan. Que se esfuercen. Den lo mejor de ustedes. Cuando estén frente al examen no digan “no puedo”. Sé que cada persona tiene una capacidad diferente, pero al mismo tiempo todos somos iguales. Puede que muchos no clasifiquen y se sientan mal por eso, pero lo importante es sentirnos satisfechos de nuestro esfuerzo.

Para los que logren entrar los felicito mucho. Quiero que sepan que si al inicio les cuesta no serán los únicos. A muchos nos ha costado pero hemos logrado adaptarnos y crecer.

¿Qué sentís cuando conoces a otros exalumnos, cómo te ves en el futuro?

Me siento orgullosa de haber estudiado en un colegio tan prestigioso y de ver a tantas personas exitosas allí afuera quienes han pasado por los mismos pasillos del CCA, por los que pasé yo. En el futuro quiero ser como todos aquellos que lograron triunfar en la vida y poder decir orgullosamente que vengo del CCA.

La mejor lección del dolor

El dolor cambió sobre todo mi forma de pensar. Saber que todo lo bueno tiene que terminar algún día. Creo que fue una prueba, la más dura por cómo murió mi papá, pero ese momento vino a fortalecer la unidad en la familia y personalmente me hizo crecer espiritualmente. Antes yo vivía en una burbuja color de rosa, pensaba que todo era eterno. Hoy sé que la vida tiene sus ciclos. Hay que aprender a vivir con ellos y dejar de temerle a la muerte.

 


Xochilt Jirón se bachilleró del CCA en 2019
Actualmente estudia diseño gráfico en la UPOLI

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